El Curiosity da sus primeros pasos en Marte [Veredicto: eppur si muove]

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Cuando la Inquisición y Galileo se las tenían tiesas a cuenta de la Teoría Heliocéntrica que suponía desplazar a la Tierra del centro del Universo, en torno al que todo giraba, el astrónomo demostró su cabezonería dando su brazo a torcer ante la amenaza de ser pasado por la hoguera pero no pudo evitar soltar un “eppur si muove” (y sin embargo se mueve) final. A pesar de que hablamos de un cacharro que ha viajado tanto por el espacio, que dependía de un sistema de paracaídas y aerofrenos que se empleaba por primera vez y que siempre hay algo que pude salir mal, el Curiosity ya se mueve por la superficie de Marte. Ya ha dejado su primer rastro de huellas en aquellas arenas.

El primer paseo marciano del Curiosity no ha sido muy largo puesto que se trataba de comprobar que todo funciona correctamente en el rover.

De esta forma las instrucciones que ha recibido han sido desplazarse hacia adelante 4,5 metros, detenerse, rotar 120º y a continuación retroceder 2,5 metros. Eso le ha llevado a ubicarse a 6 metros de distancia del lugar donde se posó, que ha recibido muy apropiadamente el nombre de Zona de Aterrizaje Bradbury, en homenaje al autor de la imprescindible novela “Crónicas marcianas”, recientemente fallecido como te contamos en su día aquí.

Hasta el viaje más largo empieza con un único paso, y este ha sido el primero de una emocionante e interesante excursión.

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