Los de Cupertino extienden la batalla legal al nuevo teléfono de Samsung, acusando a la coreana de haber infringido cuatro de sus patentes con el dispositivo.
Los clientes pueden realizar sus compras gracias a una aplicación para smartphones y a una pantalla holográfica, que proyecta en un escaparate el catálogo de productos del comercio y permite interactuar con ellos.